sábado, 23 de junio de 2007
Consecuencias psicológicas del colonialismo en Galicia
Algunos dicen que la gente no acepta la normalización. La gente lo que no acepta es su identidad histórica, la que proviene de padres y abuelos. Existe un auto-odio más fuerte incluso que durante el franquismo, y esta vez peor, pues la españolización se hace en nombre de la democracia y la libertad.La gente se desvive por que la consideren española, y para que no se perciba su identidad. La mayoría de gallegos están viviendo una loca y desenfrenada carrera por llegar a ser “grandes” españoles, y no como los pobres y “miserables paletos” de sus abuelos en el pueblo. Hay un racismo brutal hacia nosotros mismos y hacia nuestro pasado. Todos quieren ser desenfrenadamente españoles, con golosa y voluptuosa obscenidad. Sin embargo, es muy dificil: cuando en Galicia los hispanófonos apenas hemos asimilado los tiempos verbales al modo más castizo, los españoles ya han innovado y generalizado el “laísmo”.Es una empresa en vano. Nunca seremos españoles de verdad aunque renunciemos con todas nuestras fuerzas a nuestra identidad, porque los españoles de vedad no tienen por qué sentir asco de la lengua de sus padres y abuelos, no necesitan ese paso fundamental y traumático, son españoles primaria y primigeniamente.El esfuerzo que el gallego colonizado hace en sus inmoderados aspavientos para querer ser considerado español lo delatan como un español postizo, un falso español, un español que para serlo tiene algo muy grande que ocultar, algo que lo agarra con tesón, como el acento indígena de Paco Vázquez.La asimilación a la españolidad es la primera y básica prioridad del colonizado para ser aceptado como un ciudadano igual a los demás, pues a nivel de gallego se percibe objetivamente como inferior. La actitud del colonizado es la prueba más evidente y material de los profundos daños psicológicos que el colonialismo ha ocasionado desde hace siglos en nuestro ideario colectivo.Los colonizados gallegos viven en una España virtual fabricada por los medios: encienden la radio y están en España, la tv es española, los cines dan películas en español y su DNI pone “España”. Los ancianos el el mundo virtual hablan español, tiene el acento perfecto, no pasean entre “leiras” y “hórreos”, no tienen la casa de sus abuelos en otro país. Son españoles “guapos”, “cultos”, “señores empresarios”, y “modernos y marchosos”, “jóvenes standad-madrileños”, “pijas y pijos”, “alternativos desharapados” o “señoras de postín”.La España virtual ofrece a los gallegos y gallegas toda la gama posible de personalidades y actitudes vitales en las que sentirse cómodo siendo español: el español pijo-facha, el español alternativo-izquierdista, el español ONG-voluntario, el español introvertido, el español extrovertido…Tan sólo necesitamos fusilar nuestra cultura originaria, quemar nuestra ropa con el olor e sudor de nuestra vieja identidad, y tomar”democrática y voluntariamente” un disfraz de español que generosamente se nos ofrece.La contradicción Galicia-España fue, primeramente, una cuestión de origen militar: pues a nadie se le escapa que el origen de esta situación es la entrada de tropas españolas a sangre y fuego en la Galicia del siglo XV. Y aún lo sigue siendo. Sin embargo, con el avance de los siglos y la asimilación forzosa todo se fue sesgando cara la españolidad: la lengua, las leyes, las costumbres, la música… y por fin la mente de un pueblo colonizado.Creo que es muy dificil que un asimilado a la españolidad dé el paso de vuelta hacia su identidad. Depués de la humillación y los esfuerzos que tuvo que pasar para poder aparecer ante él mismo como español, como alguien digno… ¡¡vienen ahora los nacionalistas con todo ese rollo de identidad gallega!! El colonizado tiende a reaccionar con violencia e irracionalidad ante un nacionalista, pues este le recuerda constantemente que su identidad anterior está ahí, escondida, reprimida, maldita…. Cuando un colonizado se enfrenta a un galleguista siente frustración, animosidad, hostilidad: “tanta Galicia y tanta mierda”.Este fenómeno tiene otras consecuencias también: la destrucción de la memoria de un pueblo, de su historia, va pareja a la aniquilación del territorio En fin, el colonialismo se presenta com una fuerza social destructora de mentes, una fuerza desorganizadora, desnacionalizadora, desocializadora, deshumanizadora.La denuncia del colonialismo constituye un primer paso. Al fin y al cabo, somos un caso “de manual”: apropiación de recursos naturales (centrales hidroeléctricas, rías) industrialización tardía y por parte de la metrópolis, apropiación de excedentes por parte de empresas extranjeras, producción de bienes sin transformar (que se transforman en la metrópolis), exportación masiva de mano de obra, militarización creciente de parte de la población… En el plano ideológico, adoctrinamiento forzoso de la población (aparato represor del Estado, eduación e Iglesia “nacional”) y anulación de sus rasgos diferenciales y definitorios como nación. Un proceso violento al principio, luego camuflado y, finalmente aceptado toda vez que parte de la población ya ha sido asimilada.Quizás, si llamásemos a las cosas por su nombre todos tendríamos un poco más de salud mental. Claro que, para un colonizado, este apelo anti-español tan sólo puede ser integrado en su cosmovisión como un desvarío, un mundo al revés, una exageración o un extremismo. Bueno, no podemos ser condescendientes con quién sufre una patología mental (alienación nacional) y darle la razón alimentando así su delirio.
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